
He perdido el rumbo en mi camino
y vago perdida por sendas sin salida,
topándome contra muros insalvables.
Ya siento que me falta el aliento
y que me sobra la soledad.
¿Qué ruta tomé mal?
¿Dónde perdí el norte?
Porque todo en la vida tiene un sabor

... mi jefa creyera en estos horarios (aunque también me conformaría si cumpliera los que tenemos ahora). Estaría bien aunque solo fuese en la semana que estará por aquí una persona importante a la que echo mucho de menos y hace un mes que no veo!
¿Será una buena persona y me dará los dos días que me corresponden o seguirá siendo una bruja? Cruzaré los dedos.



Ayer estuve charlando con un buen amigo y en medio de nuestra conversación, me confesó que se encontraba perdido, que sentía que no había conseguido nada en la vida y que todo le afectaba de especial manera.
Todos los años, llegadas estas fechas, me gusta hacer balance de lo que he vivido. Es como una evaluación final, me paro a pensar qué ha pasado, qué podría mejorar, qué me gustaría que siguiera igual... Algunos años he hecho una lista para intentar mejorar lo mejorable y remendar lo remendable.
Cuando comencé la Vita é bella en Enero, el objetivo estaba claro: recopilar las cosas buenas del día a día hasta llegar a 2007, por aquel entonces el recién estrenado año, y así aprender a disfrutarlas más aun. El objetivo no se ha cumplido, pero claro, este año no ha sido muy bueno. No voy a decir que ha sido una m***** porque también ha tenido sus cosas buenas, pero podría decirlo. Aun así, ha habido cierto equilibrio: unos aspectos de mi vida han ido muy mal y otros han ido bastante bien.
Es miércoles, muy temprano. Me asomo a la ventana y todo está cubierto con esa capa gris que amenaza desde hace días con reventar y empaparlo todo. El suelo sigue con su disfraz de otoño, aunque ya empiezan a romperse los hilos marrones y amarillos y dejan ver lo gris del asfalto. Gris.